USO DEL DIAFRAGMA
Una correcta respiración provoca un masaje suave y potente en los órganos abdominales. Descongestiona el hígado y permite que así la vesícula segregue bilis. Tonifica el bazo, el páncreas, el estómago y el tubo digestivo.
Cómo conseguir tales efectos? Usando su diafragma, un músculo ubicado en la base de los pulmones que actúa como un pistón. No es plano como el de un motor corriente. Es abombado como la tapa de una cacerola, pero con la diferencia de que no es rígido porque está constituido por una placa cartilaginosa rodeada de músculos clasificados entre los más potentes del cuerpo humano. La mayoría de las veces los propietarios de estos músculos dejan que se atrofien, con lo que pierden progresivamente sus beneficios. No sea UD uno más. Comience hoy mismo a entrenar su diafragma…
Mientras respira, la relajación total no existe mas que durante los escasos segundos que permanecemos conteniendo la respiración con los pulmones vacíos. La razón es bien sencilla: únicamente en el momento de la expiración, con los pulmones vacíos, están en reposo los músculos del diafragma. Después de vaciar los pulmones, si contiene durante unos segundos la respiración, notará que ésta quiere liberarse por sì misma. En ese instante relaje el vientre y deje que entre el aire. Mientras éste va llenando sus pulmones, el abdomen se hincha y eleva.
Es esencial inspirar y espirar por nariz. El abdomen ha de elevarse suavemente, como una vejiga al hincharse, y la cintura tiene que mantener su flexibilidad. Si UD quiere controlar el movimiento, coloque una mano sobre el vientre ,cerca del ombligo, apoyando el codo en el suelo. De esa forma puede seguir con toda facilidad el movimiento de dilatación del abdomen.
Durante todo ese tiempo la espalda ha de permanecer relajada, pero las costillas no deben moverse ni una pizca. Para asegurarse de esto coloque la otra mano contra el costado y compruebe que, al permanecer inmóviles las costillas, la respiración abdominal es independiente de la torácica.
En la respiración torácica o costal el movimiento de las costillas es lo que hace que el aire afluya. Para tomar conciencia de ello siéntese o acuéstese y vacíe los pulmones al máximo mientras contrae la faja de sus músculos abdominales, para que sea imposible la respiración diafragmática. Apoye las manos en los costados, a varios centímetros de las exilas y con los dedos apuntando hacia delante, para que las palmas noten las costillas.
Ahora: inspire intentando que ellas desplacen las manos hacia los lados, todo cuanto puedan.